Terrorismo de Estado en Marruecos : Europa mira para el otro lado

El terrorismo de Estado consiste en la utilización de métodos ilegítimos por parte de un gobierno, los cuales están orientados a inducir miedo o terror en la población civil para alcanzar sus objetivos o fomentar comportamientos que no se producirían por sí mismos.

Cuando el Estado a través de sus gobernantes reprime a la población, la hostiga, la persigue, de modo sistemático, para poder llegar a dominarla a través del temor, evitando cualquier acto de resistencia a la opresión, esa manera de actuar recibe el nombre de terrorismo de Estado, que es un abuso de su poder coactivo, donde los civiles son secuestrados, torturados o asesinados, sin juicio previo, o sin las garantías del debido proceso. ​

El uso sistemático, por parte del gobierno de un Estado, de amenazas y represalias, considerado a menudo ilegal dentro incluso de su propia legislación, con el fin de imponer obediencia y una colaboración activa a la población. ​

Criterios perfectamente aplicables a Marruecos que desde que, en nombre de los intereses de Occidente, cometió las peores matanzas de civiles y militares tanto en Marruecos como en la antigua colonia española del Sáhara Occidental.

El patrocinio de grupos terroristas por los estados, también es considerado terrorismo de Estado internacional. Marruecos está acusado de crear la organización terrorista MUJAO que más tarde se rebautizaría con el nombre de Estado Islámico del Gran Sahara” e hizo de los argelinos y saharauis su principal enemigo.

El terror marroquí en la prensa francesa

Los 26 años de tregua en el Sáhara y el apoyo de Francia a Marruecos empujó este último a recurrir a las operaciones encubiertas su nueva arma para reafirmar su ocupación del Sáhara Occidental cuyas riquezas le permitirán convertirse en primera potencia económica y militar en la región y de esta manera aplastar al gigante argelino que se niega a ponerse de rodillas ante las ambiciones colonialistas de Francia.

Las actividades de la sombra permitirán a Marruecos ganarse el apoyo definitivo e incondicional de España después de los atentados del 11-M contra los trenes de Madrid. Madrid se convirtió en el mayor aliado de Rabat después de Francia. La experiencia ha sido demasiado tentadora para no repetir la experiencia.

Con la llegada de François Hollande al Elíseo, Marruecos teme un acercamiento entre París y Argel susceptible de amenazar la protección que Francia ofrece a Marruecos. La tensión llega a tope cuando el jefe de la policía política de Marruecos, El Hammouchi, es convocado en París por actos de tortura contra Zakaria Moumni et Naama Asfari. Marruecos decide de parar la cooperación judicial entre los dos países y como por casualidad, surgen los atentados de Charlie Hebdo, le magasin du kacher. Estos hechos tuvieron lugar en 2015. Desde entonces, el Hexágono volvió a su legendaria política de apoyo a Marruecos en el Consejo de Seguridad.

Desde la decisión del Tribunal de Justicia de la UE que promulgó que el Sáhara no forma parte de Marruecos y por lo tanto queda excluida del protocolo de cooperación económica firmado con Bruselas, Rabat piensa en castigar a las instituciones europeas por haberle dado de espalda en la cuestión del estatuto privilegiado que Francia y España le habían arrebatado. Nada mejor que el ataque de Barcelona para recordar que, aunque la organización terrorista Daech ha sido vencida en Próximo Oriente, la amenaza terrorista sobre suelo europeo sigue presente y los servicios de Marruecos son indispensables. El reino jerifiano lleva años luchando por arrebatar el estatuto de mejor aliado de Occidente en la lucha antiterrorista. Rabat provoca el mal y ofrece su remedio.

Las_Ramblas

 

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